Equipos de WCS de Perú y Chile participaron en la Cuarta Reunión de Socios de la Iniciativa Mundial sobre Turberas (Global Peatlands Initiative, GPI), organizada conjuntamente por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y el Ministerio del Ambiente del Perú (MINAM). El encuentro, realizado por primera vez en América Latina, reunió a representantes y socios de la iniciativa, consolidándose como un espacio de colaboración internacional para fortalecer la conservación, restauración y gestión sostenible de las turberas.
WCS estuvo representada por Nicole Püschel, especialista en Cambio Climático y Biodiversidad de WCS Chile, y Mariana Montoya, directora ejecutiva de WCS Perú. En la instancia, la organización compartió el trabajo que desarrolla en distintas regiones del mundo para proteger turberas de alta integridad ecológica, contribuyendo a su objetivo institucional de conservar estos ecosistemas intactos para el año 2030.

Bajo el lema “Las turberas como fuente de sustento y las condiciones para su conservación y gestión sostenible”, durante tres jornadas de sesiones técnicas especialistas, autoridades, organizaciones internacionales, pueblos indígenas y representantes de la sociedad civil compartieron avances científicos, experiencias de manejo y restauración, políticas públicas e instrumentos de financiamiento para la protección de las turberas.
“Pudimos relevar la importancia del trabajo de protección de turberas en comunidad, compartiendo los procesos y lecciones aprendidas en el establecimiento de la Iniciativa de Turberas Patagónicas, y del Acuerdo de Venecia, destacando cómo estas experiencias han contribuido a fortalecer la cooperación internacional para la conservación y el manejo sostenible de las turberas”, cuenta Nicole Püschel.
Además de almacenar carbono, “las turberas, al igual que otros humedales, cumplen un rol crucial en la regulación del agua”, explica Püschel. “Esto tiene especial relevancia en el contexto nacional actual, marcado por precipitación extrema e inundaciones, que hacen evidente la necesidad de proteger los humedales de nuestro país. La conservación de estos ecosistemas es también una forma de fortalecer la resiliencia de los territorios frente a los efectos del cambio climático”, señala.
Las turberas son paisajes vivos donde naturaleza y cultura han evolucionado de manera conjunta. En la Patagonia chilena, estos ecosistemas han sido parte del territorio y de la historia de pueblos originarios como los Kawésqar, Selk'nam y Yagán, cuyos conocimientos y formas de vida mantienen una estrecha relación con el agua, los humedales y los bosques. Reconocer esta dimensión biocultural es clave para impulsar estrategias de conservación que integren la ciencia con los saberes ancestrales.

La participación de WCS en esta instancia permitió compartir experiencias desarrolladas en Chile y fortalecer la colaboración internacional en torno a la conservación de estos ecosistemas. En un escenario de crisis climática, proteger las turberas y otros humedales significa no solo resguardar grandes reservas de carbono y biodiversidad, sino también proteger los sistemas hídricos y fortalecer la capacidad de los territorios para enfrentar eventos climáticos extremos.
