Representantes de WCS Chile y Fundación Hach Saye participaron en el encuentro internacional del Acuerdo de Venecia realizado en Kenia, llevando la experiencia desarrollada en Tierra del Fuego y contribuyendo a la conversación global sobre la protección de estos ecosistemas para el país y el planeta.
Desde los paisajes australes de Tierra del Fuego hasta los humedales de África Oriental, la experiencia chilena en conservación de turberas cruzó continentes para ser parte del encuentro internacional del Acuerdo de Venecia que este año se realizó en Kenia. En total, los talleres del Acuerdo de Venecia 2026, reunieron a cerca de 277 investigadores, artistas, representantes de pueblos indígenas, organizaciones y comunidades locales de 21 países para intercambiar experiencias, conocimientos y construir soluciones colaborativas de base local para la protección y conservación de las turberas globales.

Además de participar como expositoras, las representantes de WCS Chile tuvieron un rol clave en la organización del encuentro. La ONG es una de las organizaciones impulsoras y fundadoras del Acuerdo de Venecia y actualmente integra su comité organizador, colaborando en esta edición junto a Ecofinder, organización anfitriona en Kenia. Asimismo, las profesionales de WCS Chile facilitaron el taller internacional junto a otros integrantes del comité organizador.
Las actividades comenzaron el 2 de junio con la conmemoración del Día Mundial de las Turberas, instancia en la que los participantes del continente africano compartieron experiencias impulsadas en distintos territorios. El espacio permitió visibilizar diferentes iniciativas inspiradoras, provenientes de diversos contextos culturales y ambientales, reafirmando que la protección de las turberas es una responsabilidad compartida en la que acciones locales generan impactos significativos a escala global.

Durante el encuentro se abordaron cuatro objetivos estratégicos orientados a fortalecer la conservación global de las turberas. Entre ellos destacó la construcción colaborativa de un conjunto de herramientas prácticas para enfrentar siete de los principales desafíos identificados para la protección de estos ecosistemas, además de la definición de medidas de reciprocidad con las turberas anfitrionas de los talleres internacionales y locales desarrollados en Italia, Portugal y Kenia.
“Los resultados serán sistematizados durante los próximos meses y estarán disponibles para fortalecer las estrategias de conservación en distintos territorios, promoviendo el intercambio de conocimientos y la cooperación internacional”, indicó Nicole Püschel, encargada de cambio climático y biodiversidad de WCS Chile.
De los territorios al escenario internacional: la voz de las turberas chilenas llegó a Kenia
La participación chilena en el encuentro también fue el resultado de un proceso previo desarrollado en los territorios. Durante los meses anteriores se realizaron talleres locales en distintos lugares del planeta, incluyendo algunas turberas de nuestro país, cuyos resultados fueron sistematizados y llevados al encuentro internacional junto con las experiencias recopiladas en otros países. De esta manera, los conocimientos, desafíos y aprendizajes construidos por comunidades, organizaciones e instituciones vinculadas a la conservación de estos ecosistemas en Chile pasaron a formar parte del diálogo global sobre su protección.

Como parte de estos talleres locales, WCS Chile se reunió en el Parque Karukinka, Tierra del Fuego, relevando el trabajo que se desarrolla en el parque, donde las turberas forman parte de un paisaje de alto valor ecológico y desempeñan un papel esencial, tanto a nivel ecológico como cultural.
Para Antonieta Eguren, encargada de Dimensión Humana en el área de Paisajes Sostenibles de WCS, la presencia de Chile en el Acuerdo de Venecia “dio visibilidad a nuestro patrimonio nacional. Nosotros en Chile tenemos turberas súper bien conservadas, en buen estado, que se llaman de alta integridad. Parte de nuestra participación en este tipo de encuentros es poder mostrar al mundo que justamente estas turberas en el Cono Sur existen y que son de valor global”.
Nicole Püschel, científica de WCS Chile, destacó que este proceso permitió que la experiencia nacional trascendiera las fronteras y contribuyera a una construcción colectiva de soluciones para la conservación de las turberas.
El encuentro abrió además un espacio para el diálogo intercultural, donde el conocimiento científico se complementó con las visiones artísticas y los saberes locales, generando una reflexión colectiva sobre la relación entre las personas y los territorios. La experiencia evidenció que la conservación efectiva de las turberas requiere integrar investigación científica, planificación territorial, gobernanza colaborativa y participación comunitaria para enfrentar los desafíos del cambio global.

Las turberas cubren apenas cerca del 3 % de la superficie terrestre, pero almacenan aproximadamente un tercio del carbono presente en los suelos del planeta, convirtiéndose en uno de los reservorios naturales más importantes para mitigar el calentamiento global. En Chile, especialmente en las regiones de Los Lagos y Magallanes, estos ecosistemas constituyen un patrimonio natural estratégico cuya conservación resulta fundamental para proteger la biodiversidad, garantizar la disponibilidad de agua y contribuir a la acción climática.