Artículo por Cornell Lab
Una conversación entre Ian Owens, director ejecutivo del Laboratorio de Ornitología de Cornell; Jeremy Radachowsky, director del Programa Regional de Mesoamérica de Wildlife Conservation Society (WCS); y Gabriela Ponce, directora de WCS Guatemala.
La conversación tuvo lugar en mayo de 2026, en vísperas del Global Big Day, en el Refugio de Vida Silvestre Puerto Arturo, en la selva guatemalteca. El texto ha sido editado para mayor claridad.
Ian: Hace unos dos años, alguien nos preguntó cómo contribuimos a la conservación sobre el terreno. Como buenos académicos, dibujamos un diagrama [risas]. Descubrimos que una de las formas más eficaces de generar cambios es a través de las alianzas, y nos dimos cuenta de que necesitábamos conocer mejor las necesidades de nuestros socios. Así que comenzamos a esforzarnos por escuchar más.
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Jeremy: Siento que nuestra alianza era, en cierto modo, inevitable. Lo que me entusiasma es que juntos podemos llegar a muchas más personas a ambos lados de esta relación: en Norteamérica y en Mesoamérica.
Gaby: Lo que más me gusta es que el Laboratorio de Cornell no se interesa por la ciencia únicamente por razones académicas. A ustedes les interesa resolver problemas concretos, problemas que afectan a nuestra región mesoamericana. Contar con un socio que trabaja en el terreno y que complementa nuestras acciones para lograr un mayor impacto no siempre es lo habitual entre científicos y organizaciones científicas. Para mí, esa es la diferencia. Porque, de lo contrario, ¿para qué hacen ciencia? ¿Solo para hacerse famosos? [Ian y Jeremy se ríen].
Ian: Hay algo a lo que siempre vuelvo: la relación entre la Selva Maya y los bosques de Norteamérica no es hipotética. No se trata simplemente de que alberguen las mismas especies de aves, sino de que albergan a los mismos individuos. Esa ave que observas en Norteamérica estuvo en uno de estos bosques hace apenas unos meses. Es una relación muy, muy directa.
Jeremy: Precisamente por eso llevamos 30 años trabajando en la Selva Maya. De los Cinco Grandes Bosques, los dos más septentrionales son los que enfrentan mayores amenazas: la Selva Maya y la Moskitia. Queremos contribuir donde realmente se nos necesita, donde podemos marcar una diferencia.
Ian: Venir aquí me ha permitido comprender lo difícil que es recuperar los bosques y reconstruir la relación entre las personas y estos ecosistemas, y lo rápido que todo eso puede perderse. Basta observar cuánto esfuerzo requiere recuperar el corredor de la Ruta Carmelita y, sin embargo, unas cuantas ramas encendidas y unas pocas personas con malas intenciones pueden revertir todo ese trabajo en una sola temporada.
Jeremy: El fuego es asimétrico: provocar un incendio es fácil; causar daños es demasiado fácil. En este momento, perder la Selva Maya es una posibilidad real. Si no existe un esfuerzo coordinado para salvar este bosque, lo perderemos.
En el caso de las aves, la situación es más que evidente. Al menos 40 especies dependen en gran medida de los bosques de Mesoamérica. Por lo tanto, si perdemos estos bosques, también perderemos aves de Norteamérica. Y, además, se producirán efectos en cadena que todavía no comprendemos.
Gaby: Ya hemos observado esa tendencia en el pasado y podría repetirse. Por eso necesitamos proteger lo que aún podemos conservar. Para lograrlo, es necesario que gobiernos, comunidades y organizaciones trabajen juntos.
Jeremy: Pero también hay otra cara de la moneda: el cambio también es asimétrico. Insistes una y otra vez, hasta que, de pronto, surgen las circunstancias adecuadas y encuentras una manera de avanzar. A veces, eso genera una transformación cualitativa y te descubres al otro lado de algo que ni siquiera sabías que era posible.
Siento que estamos justo en ese punto. Se percibe la posibilidad de lograr un avance decisivo.
En materia de reforestación, tenemos algunos sitios demostrativos. Las iniciativas realmente están funcionando. Los miembros de las comunidades están satisfechos, sus condiciones de vida han mejorado, los incentivos se han reorientado a su favor y las instituciones están reconociendo estos resultados.
Esperamos que lo que estamos haciendo en la Selva Maya pueda sentar un precedente y replicarse en otro bosque, la Moskitia, en Honduras. Existe mucho interés por parte de los hondureños en lo que está ocurriendo aquí, y creo que muchas de las lecciones aprendidas pueden aplicarse en otros contextos.
Ian: Lo que distingue el trabajo con ustedes es que tienen una sólida base científica. Buscan tomar decisiones fundamentadas en hechos y evidencia. Por eso, cuando una organización como la nuestra llega y proporciona información, ustedes comienzan a utilizarla de inmediato. Y también nos dicen qué información resulta útil y cuál no.
Una de las formas más eficaces de generar cambios es a través de las alianzas… Necesitamos conocer mejor las necesidades de nuestros socios.
— Ian Owens
Gaby: Mi mayor esperanza es que todos —gobiernos, comunidades, organizaciones no gubernamentales y científicos— podamos seguir trabajando juntos.
No es fácil reunir a todos estos actores; se trata de relaciones realmente complejas. Es importante mantenerse unidos en los buenos momentos, pero lo es todavía más en los difíciles. Cuando tienes que acercarte a alguien y decirle: «Necesitamos cambiar algo».
Contar con un espacio de colaboración de este tipo, incluso cuando las circunstancias son difíciles, y tener la capacidad de escuchar a las comunidades, es lo que nos permitirá alcanzar resultados.
Ian: La relación con WCS marca el camino de cómo queremos trabajar en el futuro desde el Laboratorio: colaborar con una organización que se encuentra en la primera línea de la conservación.
WCS suele buscar contextos especialmente complejos. Hay muchos lugares donde sería más fácil trabajar. Pero no: la idea es identificar los lugares más difíciles, aquellos que necesitan mayor apoyo, y estar precisamente en la primera línea de acción. Para una organización, mantener esa mentalidad debe representar un desafío enorme.
Sin embargo, ese es precisamente el tipo de organización con la que queremos colaborar.
Respondemos muy bien cuando alguien nos dice: «No creo que eso sea posible». Por ejemplo, cuando desarrollamos herramientas como Merlin o BirdCast, nuestros equipos responden muy bien a ese tipo de desafíos.
Ver a un equipo que trabaja con esa misma determinación sobre el terreno —aquí, en el Congo y en otros lugares donde el futuro de la conservación se decidirá en las próximas décadas— es realmente impresionante. Y cada vez lo es más.
Versión en español por WCS Mesoamerica & Western Caribbean