El anillamiento ofrece una oportunidad para documentar el retorno de aves migratorias a los mismos sitios y destaca la importancia de conservar sus hábitats durante todas las etapas de su ciclo anual.
Cada año, el monitoreo de aves en Uaxactún y la Estación Biológica Las Guacamayas, dentro de la Reserva de la Biosfera Maya, permite conocer qué especies utilizan estos bosques durante la temporada no reproductiva. Pero algunos registros revelan algo más: aves que, después de meses o incluso años, vuelven a los mismos sitios.
Fotos por WCS Guatemala. Las aves son manipuladas por personal capacitado y con un estricto control de ética y seguridad.
Ambas estaciones forman parte del Programa de Monitoreo de Sobrevivencia Invernal (MoSI), una red internacional de estaciones que genera información para estudiar la supervivencia, la condición física y la fidelidad de las aves a sus sitios de invernación. WCS Guatemala participa en este esfuerzo desde 2017.
Las estaciones MoSI utilizan redes de malla fina, que permiten capturar temporalmente a las aves para identificarlas y tomar medidas. Cada individuo nuevo recibe un anillo de aluminio con un número único que permite reconocerlo si vuelve a ser capturado. Cuando un individuo vuelve a ser capturado, su número de anillo permite reconstruir parte de su historial. Todo el procedimiento está a cargo de personal capacitado, con los permisos correspondientes, y las aves son liberadas después de la toma de datos.
Un ejemplo destacado es el Kentucky Warbler (Geothlypis formosa) registrado en una red en la estacion de Uaxactún durante la temporada 2022–2023, recapturado nuevamente en 2023–2024 y otra vez en 2025–2026. Ese historial forma parte de un patrón más amplio: varios individuos de especies como Wood Thrush, Ovenbird, y Worm-eating Warbler han sido encontradas a lo largo de tres, cuatro o incluso cinco años en los mismos sitios utilizados durante temporadas anteriores.
“Tener las aves en nuestras manos ha sido una experiencia increíble, porque podemos observar de cerca sus características. Pero lo más sorprendente es recapturar individuos de años anteriores, sabiendo todo el esfuerzo que hacen para llegar desde Estados Unidos y Canadá. En ocasiones, hemos encontrado la misma ave incluso en la misma red”, relata Marcial Córdova, coordinador del Programa de Aves de WCS Guatemala.
Lo que dejó la temporada 2025–2026
Entre noviembre de 2025 y marzo de 2026 se realizaron seis períodos de monitoreo en ambas estaciones, en los que se registraron 21 especies de aves migratorias. Las más frecuentes fueron Wood Thrush (Hylocichla mustelina), Kentucky Warbler (Geothlypis formosa) y Ovenbird (Seiurus aurocapilla), seguidas de Hooded Warbler (Setophaga citrina), Gray Catbird (Dumetella carolinensis) y White-eyed Vireo (Vireo griseus).
Uno de los resultados más destacados fue volver a encontrar 30 individuos registrados en temporadas anteriores, cada uno en la misma estación donde había sido registrado previamente: 16 en Uaxactún y 14 en Las Guacamayas. Estos retornos son consistentes con la fidelidad interanual a los sitios de invernación y aportan evidencia sobre el uso recurrente de estos bosques.
Algunas de las especies registradas presentan poblaciones en disminución. Es el caso de Wood Thrush, para la cual la pérdida y fragmentación del hábitat, tanto en sus áreas de reproducción como de invernación, figuran entre las principales amenazas. Su conservación requiere proteger estos territorios y los lugares de descanso y alimentación que utiliza durante la migración.
Información que cobra valor con el tiempo
Una captura permite documentar la presencia de un ave; las recapturas permiten seguir a un mismo individuo a través del tiempo. Por eso, el valor del monitoreo aumenta con cada temporada, al revelar patrones de permanencia y retorno que no podrían reconocerse mediante registros aislados.
En estas estaciones también hemos comenzado a recopilar información sobre aves residentes, que habitan la región durante todo el año. Con un seguimiento sostenido, esperamos contar una historia más detallada sobre sus poblaciones, cómo utilizan los bosques de la Selva Maya y sus necesidades de conservación.
De un anillo a una ruta más amplia
Durante las jornadas también se han recolectado muestras de plumas para estudios genéticos orientados a comprender la conectividad migratoria, es decir, vincular poblaciones específicas con los lugares que utilizan durante diferentes etapas de su ciclo anual. Esperamos que estas muestras contribuyan al Bird Genoscape Project, iniciativa que utiliza herramientas genéticas para investigar las conexiones entre áreas de reproducción y zonas no reproductivas.
Un esfuerzo que se mantiene desde el territorio
Durante la temporada 2025–2026 participaron integrantes del Caoba Birders Club y personas de las comunidades de Uaxactún, Yaxhá, La Máquina y La Pólvora, capacitadas a través de distintas iniciativas de monitoreo y conservación. Su participación contribuye a sostener este trabajo y a fortalecer las capacidades locales para identificar, anillar y determinar la edad de las aves mediante el examen de su plumaje.
Este esfuerzo se desarrolla en colaboración con actores locales y organizaciones como el Laboratorio de Ornitología de Cornell, National Audubon Society, Zumbro Valley Audubon, Biodiverse Landscapes Fund (BLF) y GIZ (Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional), entre otras.
El programa está abierto a la participación de estudiantes, investigadores y colaboradores locales e internacionales interesados en conocer las estaciones y contribuir al monitoreo y la conservación de las aves residentes y migratorias que utilizan los bosques de la Selva Maya.