Un estudio publicado recientemente en Conservation Biology advierte que los esfuerzos para controlar el gusano barrenador del Nuevo Mundo serán menos efectivos si los gobiernos se enfocan principalmente en los sistemas legales de producción pecuaria, mientras pasan por alto el movimiento ilegal de ganado, la fauna silvestre, las áreas protegidas y los paisajes remotos donde las infestaciones pueden pasar desapercibidas.
El artículo, “Screwworm re-emergence, illegal cattle movements, and emerging risks to wildlife and protected areas in Mesoamerica” (Reemergencia del gusano barrenador, movimiento ilegal de ganado y riesgos emergentes para la fauna silvestre y las áreas protegidas en Mesoamérica), fue elaborado por científicos de la Wildlife Conservation Society (WCS) y organizaciones asociadas. El estudio destaca que el movimiento ilegal y no regulado de ganado sigue siendo un factor poco reconocido en la propagación regional del gusano barrenador y, al mismo tiempo, genera riesgos de exposición para poblaciones de fauna silvestre y áreas protegidas que con frecuencia quedan fuera de los sistemas tradicionales de vigilancia.
El gusano barrenador del Nuevo Mundo es una mosca parásita cuyas larvas se alimentan del tejido vivo de animales de sangre caliente. Puede afectar al ganado, animales de compañía, fauna silvestre y, con menor frecuencia, a las personas. El artículo se publica en un momento en que las autoridades de Estados Unidos responden a casos confirmados de gusano barrenador del Nuevo Mundo en Texas y Nuevo México y buscan prevenir una mayor propagación. Las acciones actuales incluyen la liberación de machos estériles que se aparean con hembras silvestres, pero no producen descendencia, una técnica que permitió erradicar al gusano barrenador del Nuevo Mundo de Estados Unidos durante las décadas de 1960 y 1970.
Muchos de los corredores utilizados para el movimiento ilegal de ganado atraviesan o colindan con áreas protegidas, creando oportunidades para que el gusano barrenador llegue a poblaciones de fauna silvestre que rara vez son monitoreadas. La producción y el comercio ilegal de ganado son además importantes impulsores de la deforestación y la degradación del hábitat en Mesoamérica, lo que aumenta la presión sobre poblaciones de fauna que ya enfrentan múltiples factores de estrés ambiental. Aunque los impactos del gusano barrenador sobre las poblaciones silvestres aún son poco conocidos, los autores señalan que se han documentado infestaciones en especies de importancia para la conservación y que la limitada vigilancia de la fauna restringe la comprensión de las posibles consecuencias para la biodiversidad, el funcionamiento de los ecosistemas y los resultados de conservación.
“Gran parte de la discusión sobre el gusano barrenador se ha centrado, con razón, en la producción pecuaria”, afirmó la Dra. Lucy Keatts, directora asociada del Programa de Salud de WCS y autora principal del estudio. “Nuestro estudio pone de relieve dos vacíos adicionales: el papel que desempeña el movimiento ilegal de ganado en facilitar la propagación y la escasa información disponible sobre las infecciones y sus impactos en la fauna silvestre. Abordar ambos aspectos será fundamental para lograr un control efectivo a largo plazo”.
El estudio documenta infestaciones confirmadas, probables y sospechosas en fauna silvestre de Mesoamérica, incluidos casos que involucran especies de importancia para la conservación. Debido a que los animales silvestres no son inspeccionados de manera rutinaria como el ganado, las infestaciones pueden persistir sin ser detectadas en zonas remotas, reduciendo la eficacia de los sistemas de vigilancia y de las acciones de respuesta.
Los autores advierten que las áreas protegidas pueden convertirse en puntos ciegos para la vigilancia, a pesar de que constituyen importantes reservorios de biodiversidad. Por ello, sostienen que el monitoreo de la salud de la fauna silvestre debe incorporarse a los planes nacionales y regionales de respuesta al gusano barrenador como parte de un enfoque integral de Una Sola Salud (One Health), que vincula la salud animal, la salud de los ecosistemas y el bienestar humano.
Por su parte, Rony García-Anleu, director del Departamento de Investigación Biológica de WCS Guatemala y coautor del estudio, señaló:
“Hemos estado monitoreando poblaciones de fauna silvestre desde 2004 mediante cámaras trampa en esta zona. Antes habíamos observado animales heridos, pero este tipo de lesiones comenzó a aparecer únicamente después de que el gusano barrenador llegó al país”.
“El riesgo no es que la fauna silvestre esté impulsando el brote”, explicó el Dr. Chris Walzer, director ejecutivo del Programa de Salud de WCS y coautor del artículo. “El riesgo es que no contamos con información suficiente sobre dónde están ocurriendo las infestaciones, cuánto tiempo persisten y qué impactos pueden estar teniendo sobre las poblaciones de fauna silvestre. Detener el movimiento ilegal de ganado sigue siendo esencial, pero una respuesta seria bajo el enfoque de Una Sola Salud también debe incluir vigilancia de la salud de la fauna, monitoreo en áreas protegidas e intercambio de información entre sectores y países”.
“Las moscas estériles fueron exitosas, pero ahora probablemente necesitarán nuestra ayuda”, afirmó el Dr. Diego Montecino-Latorre, científico del Programa de Salud de WCS y coautor del artículo. “Hoy la población de ganado en México y Centroamérica es varias veces mayor durante la campaña original de erradicación, lo que ofrece abundantes oportunidades para que el gusano barrenador persista y se propague. Necesitaremos una vigilancia eficaz que indique a los equipos de respuesta hacia dónde se está desplazando el riesgo. Las cámaras trampa, los patrullajes de campo, los cazadores, los veterinarios y las redes de salud de la fauna silvestre pueden ayudar a convertir observaciones dispersas en un sistema de alerta temprana”.
Los autores enfatizan que la fauna silvestre no debe ser señalada como la fuente de la crisis actual. Por el contrario, sostienen que los animales silvestres pueden desempeñar el papel de víctimas, centinelas e indicadores de dónde podría estar emergiendo el riesgo del gusano barrenador. Persisten importantes vacíos de conocimiento sobre las consecuencias a nivel poblacional y de ecosistemas, y una mejor vigilancia de la fauna silvestre contribuiría tanto a los objetivos de control de la enfermedad como a la toma de decisiones en materia de conservación.
El estudio hace un llamado a fortalecer la coordinación entre las autoridades de sanidad pecuaria, fauna silvestre, conservación, salud pública y aplicación de la ley para mejorar la vigilancia y la respuesta. Los autores sostienen que el gusano barrenador del Nuevo Mundo representa, por su propia naturaleza, un desafío de Una Sola Salud (One Health), que requiere colaboración entre múltiples sectores para comprender las dinámicas de transmisión, identificar riesgos emergentes e implementar medidas de control eficaces.
“No podemos gestionar eficazmente aquello que no medimos”, afirmó Keatts. “Mejorar la vigilancia en la fauna silvestre y las áreas protegidas nos permitiría detectar las infestaciones de manera más temprana, comprender mejor sus impactos y fortalecer los esfuerzos regionales de control. Para lograrlo será necesaria una mayor coordinación entre las autoridades de sanidad animal, fauna silvestre, conservación y aplicación de la ley, porque ningún sector puede enfrentar este desafío por sí solo”.
Acerca del estudio
El artículo “Screwworm re-emergence, illegal cattle movements, and emerging risks to wildlife and protected areas in Mesoamerica” (Reemergencia del gusano barrenador, movimiento ilegal de ganado y riesgos emergentes para la fauna silvestre y las áreas protegidas en Mesoamérica) fue publicado en la revista Conservation Biology.
Los autores del estudio son Lucy Keatts, Luis Fernando Guerra, Jeremy Radachowsky, Jorge Rojas-Jiménez, Rony García-Anleu, Jonathan Pérez-Flores, Chris Walzer y Diego Montecino-Latorre.