El Segundo Festival de Aves Playeras se realizó en Tecojate, Nueva Concepción, Escuintla, reuniendo a estudiantes, docentes, organizaciones aliadas y autoridades locales en torno a la conservación de las aves migratorias y los ecosistemas costeros del Pacífico guatemalteco.
En esta zona del Pacífico, playas, esteros y manglares funcionan como sitios clave de descanso y alimentación para especies como el playero rojizo (Calidris canutus), una de las aves migratorias más representativas de esta ruta costera y que también inspiró varias de las expresiones artísticas presentadas durante la actividad.
La actividad reunió a 190 estudiantes del Instituto Nacional de Educación Básica (INEB) de Tecojate Sector I, quienes participaron en jornadas educativas, concursos y actividades culturales enfocadas en la importancia ecológica de las aves playeras y la protección de sus hábitats.
El festival fue coordinado por un comité organizador conformado por docentes, líderes comunitarios, jóvenes estudiantes e instituciones aliadas, quienes impulsaron espacios de educación ambiental y participación comunitaria para fortalecer el compromiso con la conservación de la biodiversidad costera. Durante la jornada, 11 organizaciones aliadas instalaron stands educativos para acercar información y experiencias a los jóvenes participantes. Entre las instituciones participantes estuvieron el Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático (ICC), el Instituto Nacional de Bosques (INAB), FUNDAECO, FLAAR y Wildlife Conservation Society (WCS), entre otras.
Como parte del festival, estudiantes organizados junto a sus docentes desarrollaron actividades de sensibilización ambiental para compartir con invitados y comunidad la relevancia de estas especies migratorias y su diversidad biológica.
En horas de la tarde se realizaron concursos de canto, poesía, pintura y disfraces inspirados en aves playeras, además de una dramatización sobre los desafíos que enfrentan estas especies en la ruta migratoria del Pacífico. Entre las expresiones artísticas destacó la pintura elaborada por el estudiante Rolman Amir Guerra Guerra, de tercero básico, quien obtuvo el primer lugar con una obra inspirada en el playero rojizo y los paisajes costeros del Pacífico guatemalteco.
El Segundo Festival de Aves Playeras fue desarrollado por WCS en Tecojate, Escuintla, como parte de las acciones de sensibilización ciudadana, teniendo la colaboración del comité organizador local, la Municipalidad de Nueva Concepción, Magdalena y socios estratégicos como el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP), Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN), INAB, ICC y socios de la Costa Sur.
El entusiasmo y compromiso de los jóvenes participantes también se reflejó en expresiones artísticas como el siguiente poema dedicado a las aves playeras y su conservación.
Aves de Tecojate
En la arena de Tecojate, cuando llega la marea, llegan viajeros del norte sin pasaporte ni alarde, De Alaska bajan cansados, con el viento en la frente, buscando un bocado en el mar caliente. Corre el playero rojizo pequeño y decidido, picoteando la arena, dejando su latido. El semipalmado lo sigue sin parar, pies ligeros que marcan el ritmo del mar. Vuela la gaviota real, con su pico de fuego, vigilando la orilla desde el cielo quieto. Y en el barro tranquilo, con su collar pintado, está el chorlito collarado siempre alerta al costado. Luego el zarapito trinador, de pico largo y curvo, su canto cruza el aire, hondo y afinado. Busca en el manglar y la playa su sustento, antes de seguir el viaje que le marca el viento. En Tecojate brillan con alegría, como un regalo de la creación, y cada ave playera que miramos llena de vida nuestro corazón. Cuidemos siempre su hermoso vuelo, su hogar de arena, lodo, agua y manglar, porque las aves de nuestra tierra nos enseñan a amar y a cuidar. Que viva el vuelo bajo el sol de Escuintla, que Tecojate sea refugio, no solo una huella, Que el trino del zarapito no quede en silencio, y el mar le responda con su mismo recuerdo.
En la arena de Tecojate, cuando llega la marea, llegan viajeros del norte sin pasaporte ni alarde,
De Alaska bajan cansados, con el viento en la frente, buscando un bocado en el mar caliente.
Corre el playero rojizo pequeño y decidido, picoteando la arena, dejando su latido. El semipalmado lo sigue sin parar, pies ligeros que marcan el ritmo del mar.
Vuela la gaviota real, con su pico de fuego, vigilando la orilla desde el cielo quieto. Y en el barro tranquilo, con su collar pintado, está el chorlito collarado siempre alerta al costado.
Luego el zarapito trinador, de pico largo y curvo, su canto cruza el aire, hondo y afinado. Busca en el manglar y la playa su sustento, antes de seguir el viaje que le marca el viento.
En Tecojate brillan con alegría, como un regalo de la creación, y cada ave playera que miramos llena de vida nuestro corazón.
Cuidemos siempre su hermoso vuelo, su hogar de arena, lodo, agua y manglar, porque las aves de nuestra tierra nos enseñan a amar y a cuidar.
Que viva el vuelo bajo el sol de Escuintla, que Tecojate sea refugio, no solo una huella,
Que el trino del zarapito no quede en silencio, y el mar le responda con su mismo recuerdo.