En tus próximas caminatas por la selva, imagina que no estás solo. Aunque no los veas —y es muy probable—, bajo el mismo dosel se mueven, a otras horas y en silencio, cientos de animales.
Uno de ellos es el tapir, una especie que rara vez se deja ver.
📍Registro por el equipo de monitoreo biológico de WCS Honduras, con apoyo del Fondo de Paisajes Biodiversos (BLF).
También conocido como danta o danto, el tapir centroamericano (Tapirus bairdii) es un mamífero solitario, principalmente nocturno y evasivo. Habita bosques densos y suele moverse en torno a ríos, aguadas y otras fuentes de agua.
En Belice, donde es el mamífero nacional, se le conoce en kriol como “mountain cow”. En Honduras también es conocido como “tilba” en miskito. Su distribución se extiende desde el sur de México hasta el noroeste de Colombia, a través de grandes paisajes de Mesoamérica, como el Corredor Biocultural Gran Selva Maya.
Un ingeniero del bosque
El tapir es un dispersor de semillas. Al alimentarse de frutos y desplazarse a lo largo del bosque, contribuye directamente a su regeneración.
También forma parte de la dinámica ecológica: las crías pueden ser presa de grandes depredadores como el jaguar.
Ver lo que casi no se ve
Su comportamiento hace que registrarlo sea un reto. Por eso, el monitoreo con cámaras trampa es fundamental.
En el Maya Forest Corridor (Belice), guardaparques lograron captar un tapir mientras se desplazaba a lo largo de la orilla de un río.
En La Moskitia (Honduras), el equipo de monitoreo biológico documenta su presencia en uno de los bloques de bosque tropical continuo más extensos de la región.
En este registro, un tapir avanza junto a su cría, cuya coloración moteada —con manchas y rayas claras— le ayuda a camuflarse en el bosque durante sus primeros meses de vida. Con el tiempo, estos patrones desaparecen, dando paso al característico pelaje oscuro de los adultos.
En Guatemala, en el Parque Nacional Mirador–Río Azul, este registro forma parte de un esfuerzo conjunto entre organizaciones. La imagen muestra a dos tapires en una aguada, espacios vitales que utilizan para beber, alimentarse y regular su temperatura, y donde también es más probable registrarlos.
Un futuro que depende del bosque
El tapir centroamericano está clasificado como En Peligro. La pérdida de hábitat y la fragmentación continúan siendo sus principales amenazas. Proteger los bosques que aún habita —y mantenerlos conectados— es clave para su supervivencia.