La conservación del oso hormiguero gigante (Myrmecophaga tridactyla), conocido localmente como oso caballo y Winku Tara en lengua miskita, avanza en Honduras mediante una iniciativa que fortalecerá la protección de la población más norteña de esta especie amenazada en Centroamérica, clave para el equilibrio de los ecosistemas al regular poblaciones de insectos como hormigas y termitas.
La iniciativa, titulada “Indigenous Guardianship of the Northernmost Population of the Threatened Giant Anteater in Central America”, es liderada por el programa de Honduras de la Wildlife Conservation Society (WCS) y fue seleccionada como uno de los tres proyectos ganadores a nivel global en una convocatoria altamente competitiva, junto a iniciativas en Fiji y Camerún.
La propuesta, coordinada por Manfredo Turcios-Casco, de WCS Honduras, se desarrolló en conjunto con el equipo de WCS en el marco de la Frankfurt Spring School on Conservation Project Management (FSS), un programa intensivo de cuatro semanas realizado en Alemania por la Frankfurt Zoological Society (FZS), en colaboración con diversos socios internacionales, que reúne a profesionales de distintos países para fortalecer capacidades en el diseño y gestión de iniciativas de conservación.
El financiamiento, que contará con apoyo de la fundación alemana KfW Stiftung, permitirá ampliar y consolidar acciones que WCS Honduras ya implementa en la Moskitia, donde, en conjunto con comunidades locales —particularmente pueblos Miskitu y Pech—, se ha desarrollado un trabajo sostenido de monitoreo biológico y conservación comunitaria, generando registros importantes que confirman la presencia de la especie en la región.
Clasificado como Vulnerable por la UICN, el oso caballo enfrenta amenazas como la pérdida de hábitat y la cacería. Su situación es especialmente crítica en Centroamérica, donde ya se ha extinguido localmente en Guatemala y Belice, lo que posiciona a Honduras como un territorio estratégico para su conservación.
El proyecto se implementará en la Reserva de la Biosfera del Río Plátano, una de las áreas más relevantes de la región por su biodiversidad y riqueza cultural. Este territorio no solo es clave para la supervivencia del Winku Tara, sino que también resguarda procesos ecológicos fundamentales y una estrecha relación entre la biodiversidad y las comunidades indígenas que la habitan.
Como parte de la iniciativa, se fortalecerá un sistema de monitoreo participativo que combina herramientas científicas, como cámaras trampa y patrullajes SMART (Herramienta de Monitoreo Geoespacial y Reporte), con el conocimiento ecológico tradicional. Asimismo, se promoverá la generación de información estandarizada sobre su distribución y las amenazas que enfrenta, para apoyar la toma de decisiones basada en evidencia y fortalecer la gestión territorial comunitaria.
Este esfuerzo se construye sobre años de trabajo en territorio y refuerza un modelo de conservación que articula ciencia, comunidades indígenas e instituciones, con el objetivo de asegurar la permanencia del Winku Tara en uno de sus últimos refugios en Centroamérica.