Un estudio realizado en Guatemala, Perú, Camboya y Madagascar revela que los guardaparques son un componente estratégico para fortalecer el monitoreo de la salud de la vida silvestre.
La investigación, desarrollada por Wildlife Conservation Society (WCS) —con la participación de Diego Montecino-Latorre, del Programa de Salud de WCS; Luis Guerra (Mesoamérica); Sofía Rosales y Manfredo Martínez (Guatemala); Paulo Colchao-Claux y Jorge Luis Martínez (Perú), entre otros autores— se centró en integrar a los guardaparques en sistemas de monitoreo de la salud de la fauna durante sus patrullajes en áreas protegidas.
El estudio se enmarca en el enfoque de Una Sola Salud (One Health), que reconoce la interconexión entre la salud de los ecosistemas, los animales y las personas. Bajo esta perspectiva, los cambios en la salud de la fauna pueden funcionar como señales de alerta frente a posibles riesgos sanitarios.
A través de capacitaciones y el uso de la herramienta digital SMART for Health, los guardaparques son capaces de identificar y registrar eventos de salud durante los patrullajes de control y vigilancia. Los eventos pueden incluir la presencia de animales enfermos, heridos o muertos, pero también la presencia de individuos sanos y condiciones ambientales relevantes en un mismo sitio. Este enfoque permite identificar amenazas biológicas y ambientales, incluyendo enfermedades infecciosas, intoxicaciones, contaminación, eventos de mortalidad y efectos derivados de la interacción entre fauna, ganado y humanos.
En Guatemala, el trabajo se desarrolló en áreas clave de la Reserva de la Biosfera Maya, incluyendo los parques nacionales Tikal, Laguna del Tigre, Sierra de Lacandón, Yaxhá-Nakum-Naranjo y Mirador-Río Azul, así como concesiones forestales y biotopos. Participaron el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP), WCS Guatemala, el Centro de Estudios Conservacionistas (CECON) de la Universidad de San Carlos de Guatemala, la Fundación Defensores de la Naturaleza y la Fundación para el Ecodesarrollo y la Conservación (FUNDAECO).
En Perú, la implementación se inició en la Reserva Nacional de Lachay, la Zona Reservada de Ancón y el Refugio de Vida Silvestre Los Pantanos de Villa, bajo el liderazgo del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) y con el apoyo de WCS. Sin embargo, ante la llegada de la influenza aviar altamente patógena H5N1 en 2022, el Sernanp amplió el registro de eventos sanitarios a todo el sistema de áreas naturales protegidas, logrando capacitar a guardaparques en 39 de las 76 áreas que la conforman. Hasta finales de 2023, los guardaparques registraron más de 1000 eventos de mortalidad o enfermedad, principalmente en aves marinas de la costa peruana, así como en otras especies como tortugas verdes, vicuñas y primates. Este proceso ha permitido documentar eventos que antes no se registraban de forma sistemática y avanzar hacia la consolidación de un sistema de monitoreo a escala nacional en más de 70 áreas protegidas.
A nivel global, la iniciativa ha capacitado a más de 250 guardaparques en más de 50 áreas protegidas, generando información sobre la presencia de animales enfermos, heridos o muertos y las condiciones en que ocurren estos eventos. Esto permite identificar patrones, zonas de riesgo y posibles brotes, especialmente en contextos donde los sistemas formales de vigilancia son limitados.
Los resultados muestran que integrar a los guardaparques en el monitoreo de la salud de la fauna es una estrategia viable, escalable y de bajo costo. Además, contribuye a fortalecer la conservación de la biodiversidad y a mejorar la preparación frente a enfermedades emergentes.
En un contexto global donde la prevención es clave, los guardaparques —tradicionalmente enfocados en la protección del territorio— comienzan a consolidarse también como actores fundamentales en la vigilancia sanitaria de los ecosistemas.
👉 Consulta el estudio completo aquí: https://conbio.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/cobi.70241