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El bosque del Darién constituye uno de los paisajes forestales más extensos y continuos de Mesoamérica. Es considerado un corredor ecológico clave a nivel continental, conectando Centroamérica y América del Sur a través de un paisaje continuo entre Panamá y Colombia.
Su estado de conservación se explica, en gran medida, por la continuidad de su cobertura forestal, reflejada en el denominado Tapón del Darién, así como en el control territorial ejercido por pueblos indígenas a través de sus sistemas de gobernanza.
Para fortalecer ese sistema y las capacidades de protección del bosque, la Unión Europea, mediante la iniciativa Cinco Grandes Bosques de Mesoamérica, una iniciativa regional por el clima, la biodiversidad y las personas, ha financiado subvenciones comunitarias implementadas a través de Wildlife Conservation Society (WCS) y sus socios.
Un paisaje clave para la biodiversidad
El Darién alberga especies emblemáticas como el jaguar (Panthera onca), el tapir centroamericano (Tapirus bairdii) y el águila harpía (Harpia harpyja), además de una alta diversidad biológica producto de su papel como puente continental.
Al mismo tiempo, cumple una función estratégica en la regulación hídrica del país, al formar parte de cuencas que abastecen a poblaciones humanas y sostienen infraestructuras clave como el Canal de Panamá.
Es también uno de los bosques que menor pérdida de cobertura forestal ha registrado en los últimos 20 años, lo que evidencia la efectividad de los sistemas de gobernanza indígena.
Sin embargo, esta estabilidad está bajo presión.
Huella Humana: presiones crecientes en los bordes del bosque
De acuerdo con el estudio de Huella Humana Mesoamericana realizado por WCS, entre 2000 y 2020 la superficie del Darién con baja influencia humana se redujo en un 19%, pasando de aproximadamente 22,000 km² a 18,000 km². Este cambio evidencia una transformación progresiva del paisaje, con presiones que se concentran en los bordes del territorio. El estudio identifica además a la ganadería como el uso del suelo dominante en las áreas de cambio del Darién, donde representa el 64% al excluir vegetación secundaria.
Estas dinámicas son especialmente visibles en los límites sur de las comarcas, donde la expansión de fincas y el acceso por vías terrestres facilitan el ingreso de actores externos. Como resultado, el bosque comienza a mostrar señales de fragmentación: lo que antes funcionaba como un bloque continuo presenta hoy mayores niveles de presión.
A ello se suman otras amenazas identificadas en terreno, como la tala ilegal, la cacería, la minería y el establecimiento de asentamientos no planificados.
Fortalecer el control territorial en la Comarca Emberá Wounaan
En la Comarca Emberá Wounaan, el proyecto “Fortalecimiento de los procesos de protección territorial de la Comarca” se implementó en más de 3,000 km², beneficiando directamente a 29 comunidades. Esta comarca es reconocida legalmente, con autoridades propias encargadas de la gestión y protección de sus recursos naturales.
El proceso fue liderado por el Congreso General Emberá, con la participación de autoridades tradicionales, incluyendo al Cacique General y su equipo, y se centró en la verificación y recuperación de los límites territoriales.
A través de recorridos de más de 30 km en zonas críticas, particularmente en el tramo entre Río Chatí y Aguas Claras, se inspeccionaron hitos territoriales y se documentaron áreas afectadas por actividades externas. Durante estas inspecciones se identificaron presiones concretas, incluyendo la presencia de ganado, procesos de deforestación de alrededor de 100 hectáreas anuales y quemas ilegales recurrentes.
También se registraron otras formas de ocupación, como la instalación de cercas para expansión ganadera, la introducción de cultivos no tradicionales y actividades extractivas. Aunque la presencia de asentamientos permanentes aún es limitada, estos procesos reflejan una presión creciente sobre los límites de la comarca, particularmente en zonas como Chucunaque, Bellavista y Laja Blanca.
Más allá del monitoreo, el proyecto permitió avanzar en procesos de gobernanza interna, incluyendo la reactivación de la Fundación de la Comarca Emberá Wounaan, la definición de una hoja de ruta para la protección y el fortalecimiento de mecanismos de articulación con instancias gubernamentales.
Como señala Rodolfo Berrugate, Secretario del Cacique General de la Comarca Emberá Wounaan, este proceso permitió “avanzar en la verificación de los límites territoriales en zonas donde había problemas por actividades ganaderas y tala de árboles y dar el primer paso para proteger nuestra región”
Presencia en el terreno: control y vigilancia en Guna Yala
En la Comarca Guna Yala, el proyecto “Fortalecimiento y Protección de las áreas limítrofes de la Comarca Gunayala, Panamá” fue implementado por el Congreso General Guna y el Instituto de Investigación y Desarrollo de Kuna Yala (IIDKY). Esta comarca es un territorio indígena con un alto nivel de organización y gobernanza propia, donde las autoridades tradicionales desempeñan un rol central en la gestión y protección del bosque.
El proyecto se desarrolló en la Comarca Guna Yala, que comprende 49 comunidades, con acciones enfocadas en fortalecer la gobernanza en zonas donde las presiones externas van en aumento.
Uno de los avances más concretos fue la instalación de cabañas de control territorial en puntos estratégicos como Cerro Banega y la ruta hacia El Llano Cartí. Estas estructuras permiten mantener presencia permanente en áreas críticas y mejorar la capacidad de respuesta frente a amenazas.
El proyecto también incluyó la capacitación de guardabosques en monitoreo, patrullaje, biodiversidad, legislación ambiental y resolución de conflictos, así como el uso de tecnologías como drones para la vigilancia.
Además, se fortaleció la estructura institucional mediante la creación de la Secretaría de Defensa Territorial, consolidando un sistema más robusto de gestión y protección.
A pesar del alto nivel de organización de la comarca y su control sobre el ingreso de personas y turismo, las amenazas continúan creciendo, particularmente por el avance de la frontera agrícola, ganadera y urbana, así como actividades ilegales como la tala y el tráfico de especies.
Como señala Mitzi Arias, representante del Congreso General Guna Yala, con el proyecto se logró “capacitar al personal de la Secretaría de Defensa Territorial en el uso de drones y en leyes de protección ambiental” y avanzar en la construcción de infraestructura que facilita el trabajo en campo.
Formación de nuevas generaciones
El tercer eje de intervención se centró en la formación de nuevas generaciones de guardianes del bosque, a través del proyecto “The Young Guardians” liderado por Geoversity.
Esta iniciativa tuvo como objetivo formar una nueva generación de guardianes territoriales en Panamá, integrando conocimientos indígenas, experiencia local y ciencia ambiental para fortalecer la conservación del bosque y la resiliencia climática.
El proyecto desarrolló procesos educativos en comunidades como La Zahina, Mamoní Arriba y El Giral, a través de seminarios, talleres y actividades en campo que abordaron temas como la importancia de los bosques, su relación con el agua y la cultura forestal indígena.
Asimismo, se implementaron actividades de ciencia ciudadana, donde jóvenes construyeron instrumentos como medidores de lluvia, monitorearon organismos en ríos para evaluar la salud del agua y recolectaron datos ambientales, fortaleciendo su vínculo con el territorio.
En total, el proyecto involucró a 72 niños y jóvenes y 19 adultos, generando datos ambientales y materiales educativos replicables en otras comunidades.
La defensa del Darién
El Darién sigue siendo uno de los paisajes mejor conservados de Mesoamérica, pero los cambios en la evidencian que su equilibrio es cada vez más vulnerable. Frente a estas presiones, las acciones apoyadas por la Unión Europea refuerzan un elemento fundamental: la capacidad de los pueblos indígenas para ejercer control territorial, mantener presencia en sus límites y transmitir el conocimiento necesario para sostener el bosque en el tiempo.
“Heredamos de nuestros ancestros la responsabilidad de proteger los bosques y vivir en armonía con la naturaleza.” — Rodolfo Berrugate